30 septiembre 2006

Los patriotas y los idiotas

Hoy he visto World Trade Center (Stone, 2006) y nuevamente me pregunto el por qué de ciertas cosas de mi país. A los americanos les atacan y les tiran un par de populares rascacielos y se unen más que nunca. Aquí vuelan unos trenes y ¡zas!, el país partido por la mitad, como lo ha estado en los últimos 100 años.

Ahora bien, puedo entender que la mitad de los españoles pensemos de manera distinta a la otra mitad: es cierto, comprensible, estadístico y natural. Ahora bien, lo que no puedo entender de ninguna manera es que media España se sienta patriota y la otra no.

Y es que parece que ser patriota en este país es algo malo, caduco, facha y/o trasnochado. Que sentirse identificado con la bandera española es algo poco más que antidemocrático y dictatorial.

Yo siempre he llevado una banderita de España y otra de la UE pegadas en la parte trasera de mi coche; no muy grandes, la verdad, unos dos centímetros de alto por unos cuatro de ancho cada una. Recuerdo que un paleto de Aluche, un artistilla a medio camino entre el pop art más rancio y la delincuencia callejera, mal llamada antiglobalización, que trabaja conmigo en una popular serie de televisión, se dedicaba a arrancar la pegatina española cada vez que veía a mi coche solitario en el parking del estudio. Eran los días del No a la guerra, donde los artistas (sic) de este país se alzaron en una sola voz pidiendo la retirada de las tropas de Irak. A hurtadillas dejaba sobre mi mesa de trabajo la pobre pegatina arrancada, no sé si como amenaza o como aclaración de que el delito era cometido allí mismo y no en otro lugar. Yo actuaba siempre de la misma manera: banderita arranca, banderita inmediatamente repuesta en la primera gasolinera que encontraba (las venden en todas).

Un día lo sorprendí. Evidentemente, me enfadé mucho y le pregunté que por qué hacía eso. No sé quién le habría aconsejado esa respuesta, pero me esputó: "¡Esa bandera no es constitucional!". Me quedé petrificado por semejante burrada. Gracias a mis años como estudiante de Derecho pude echarle en cara en ese mismo momento el artículo 4.1 de nuestra Carta Magna que reza: "La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas". Su principal argumento había saltado por los aires, de modo, que algo nervioso se agarró a uno peor: "Es que no me siento identificado con esa bandera". A lo que yo alegué dos observaciones: 1, a qué bandera se sentía él identificado entonces ¿a la de Nicaragua? ¿a la de Noruega? ¿o tal vez a la de Senegal?; y 2, el hecho de que él no se sintiera identificado con ella, ¿qué coño justificaba que me arrancase a mi la banderita del coche?

***

Leo en el diccionario de la RAE:

patria.
(Del lat. patrĭa).
1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.

patriota.
(Del gr. πατριώτης, compatriota).
1. com. Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien.

Y pienso: sí, soy patriota. Siento amor hacia mi país, primero porque es mi país. Lo siento, no nací ni en Rusia, ni en Colombia, ni en Irak, ni en Nueva Zelanda. Estoy unido a él. Mi infancia la pasé en él. Vivo en él, y las personas a las que más quiero también viven en él. Mi futuro se proyecta aquí. Mis antepasados vivieron aquí. Y me gustaría mejorarlo, hacer de él un sitio mejor. Me gusta y me gusta que sea el mío. No lo puedo entender de otra manera. No puedo entender que vivamos en un país donde una gran parte de la población piensa que ser patriota es una opción. No, sinceramente creo que debe ser algo innato al ciudadano. No serlo es idiota. Y así es. Este es un país compuesto de dos clases de ciudadanos: los patriotas y los idiotas.

RM

21 septiembre 2006

Atrapado

Ojalá pudiese decir que he estado de vacaciones. ¡Todo lo contrario!

Aunque, bueno, la verdad es que de repente, insospechadamente he tenido dos días libres. Me he visto atrapado en mi pueblo, entre dos días de rodaje, sin nada que hacer, y sin que mereciese la pena volver a Madrid para nada.

Y al fin encontré el momento de escribir unas líneas en mi querido y abandonado blog.

¿Sobre qué escribir? Tal vez haga una lista:

1. En este tiempo he encontrado unos maravillos "Fragmentos de corazones rotos".
2. Adoro cada vez más España, y cada vez más aborrezco a los españoles.
3. ¿Tan difícil es poner un iPod en un coche?
4. Pitcairn: el descubrimiento.
5. Tontos I, II y III.
6. Cumplo 30 dentro de poco.
7. Tontos IV, V y VI.

Voy a meditarlo.

RM