04 junio 2007

Prohibidos

Busco "ha sido prohibido" en Google. Obtengo:
  1. Un fármaco.
  2. Un producto químico.
  3. Un libro.
  4. Un uso.
  5. Un canal.
  6. Un cultivo.
  7. Uno mismo.
  8. Un limpiador industrial.
  9. Otro fármaco.
  10. Un partido político.
  11. Un vídeo.
  12. Un juego.
  13. Romperse huevos en la cabeza, echarse pica-pica, arrojarse agua y harina. (sic).
  14. Un tipo de maíz.
  15. Cortar árboles.
  16. El corte de rabos de perro.
  17. Un producto.
  18. Un acceso.
  19. Un manga.
  20. Una película.
  21. Un anuncio.
  22. Una pastilla.
  23. Otro anuncio.
  24. Un herbicida.
  25. Un glifosato.
  26. ...
en total 27.200 resultados.

¿Vivimos la era de la prohibición en pos de la libertad? ¿Ser más libres implica ser menos libres? Cada vez más cosas están prohibidas, sin embargo nos venden que cada día somos más libres. No sé. A veces da gana de escapar y romper con móviles, bancos, jefes y empleados... con todo lo que empiece por "No": no fumar, no subir, no bajar, no entrar, no salir, no utilizar, no abrir, no cerrar, no, no, no, no, no.

En fin.

RM.

PD: No reproducir este mensaje sin mi consentimiento.

03 junio 2007

Propuesta


Una propuesta para un ciclo de cine árabe.
  1. Lawrence of Arabia (1962)
  2. El ladrón de Bagdad (1924)
  3. Aladdin (1992)
  4. United 93 (2006)
Salud. Y feliz vuelo.

RM.

01 mayo 2007

Resurrección de los muertos: no, por Dios.

No. No he muerto aún.

Regreso después de mi ausencia con un tema que me apasiona: la muerte. Pero no la de los vivos que pasan a mejor vida. Sino la de los muertos que vuelven a ésta.

Cuentan sobre la muerte muchas cosas. El caso es que desde que el hombre es hombre, no hay constancia científica de que ninguno haya vuelto para reclamar después de muerto. Bueno, al menos eso es lo que dice el National Geographic y la BBC. Iker Jiménez diría lo contrario, claro. Si no le cerrarían los chiringuitos que tiene montados.

¿Cuántos seres humanos han habitado la tierra? Según La caja de Shrödinger ha debido haber unos 147.730 millones. Si saliesen de sus tumbas y fueran a tu casa, es mucha gente para cenar.

¿Según Iker hay 147.730 millones de espíritus vigilándonos? ¿Ven su programa? ¿Cuentan como audiencia?

Si a nuestros difuntos les diera por volver, el metro cuadrado de terreno subiría mucho. Las hipotecas darían al traste. Las terrestres claro, porque las del Más Allá son más holgadas. Te la pueden dar por 7.000 años. Cuando pedí la mía solicité ese plazo, pero me dijeron que no.

La Biblia y la Iglesia hablan de la resurrección de los muertos.

Artículo 11
"CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE"

988 El Credo cristiano [...] culmina en la proclamación de la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, y en la vida eterna.

989 [...] Si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rm 8, 11; cf. 1 Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11).

990 [...] La "resurrección de la carne" significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros "cuerpos mortales" (Rm 8, 11) volverán a tener vida.

991 […] ¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe... ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron (1 Co 15, 12-14. 20).


Van muy en serio. Y aquí todos se lo toman a guasa. Lo más espeluznante será dónde nos vamos a meter. En España hay 45 millones de habitantes ahora, con los vivos, si mañana resucitaran los muertos seríamos 1.009 millones de españoles. Eso complica seriamente la efectividad de las obras de la M-30. La densidad de población pasaría de los 88,59 hab/km2 actuales a 2000 hab/km2. Es decir, unas 2 personas por metro. ¿Qué hacer con tu medio metro cuadrado? ¿Alquilarlo? Y lo más importante: a ver con quién te toca compartir tu metro cuadrado.


Un grupo de almas del Purgatorio intenta resucitar en Pekín.

No va a quedar intimidad. Habrá que pedir el medio metro al otro para pasear al perro. Los inmigrantes meterán a 12 familias en su medio metro y eso traerá problemas.

Por todo esto, concluyo

Resurrección de los muertos: No, por Dios.


RM

30 septiembre 2006

Los patriotas y los idiotas

Hoy he visto World Trade Center (Stone, 2006) y nuevamente me pregunto el por qué de ciertas cosas de mi país. A los americanos les atacan y les tiran un par de populares rascacielos y se unen más que nunca. Aquí vuelan unos trenes y ¡zas!, el país partido por la mitad, como lo ha estado en los últimos 100 años.

Ahora bien, puedo entender que la mitad de los españoles pensemos de manera distinta a la otra mitad: es cierto, comprensible, estadístico y natural. Ahora bien, lo que no puedo entender de ninguna manera es que media España se sienta patriota y la otra no.

Y es que parece que ser patriota en este país es algo malo, caduco, facha y/o trasnochado. Que sentirse identificado con la bandera española es algo poco más que antidemocrático y dictatorial.

Yo siempre he llevado una banderita de España y otra de la UE pegadas en la parte trasera de mi coche; no muy grandes, la verdad, unos dos centímetros de alto por unos cuatro de ancho cada una. Recuerdo que un paleto de Aluche, un artistilla a medio camino entre el pop art más rancio y la delincuencia callejera, mal llamada antiglobalización, que trabaja conmigo en una popular serie de televisión, se dedicaba a arrancar la pegatina española cada vez que veía a mi coche solitario en el parking del estudio. Eran los días del No a la guerra, donde los artistas (sic) de este país se alzaron en una sola voz pidiendo la retirada de las tropas de Irak. A hurtadillas dejaba sobre mi mesa de trabajo la pobre pegatina arrancada, no sé si como amenaza o como aclaración de que el delito era cometido allí mismo y no en otro lugar. Yo actuaba siempre de la misma manera: banderita arranca, banderita inmediatamente repuesta en la primera gasolinera que encontraba (las venden en todas).

Un día lo sorprendí. Evidentemente, me enfadé mucho y le pregunté que por qué hacía eso. No sé quién le habría aconsejado esa respuesta, pero me esputó: "¡Esa bandera no es constitucional!". Me quedé petrificado por semejante burrada. Gracias a mis años como estudiante de Derecho pude echarle en cara en ese mismo momento el artículo 4.1 de nuestra Carta Magna que reza: "La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas". Su principal argumento había saltado por los aires, de modo, que algo nervioso se agarró a uno peor: "Es que no me siento identificado con esa bandera". A lo que yo alegué dos observaciones: 1, a qué bandera se sentía él identificado entonces ¿a la de Nicaragua? ¿a la de Noruega? ¿o tal vez a la de Senegal?; y 2, el hecho de que él no se sintiera identificado con ella, ¿qué coño justificaba que me arrancase a mi la banderita del coche?

***

Leo en el diccionario de la RAE:

patria.
(Del lat. patrĭa).
1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.

patriota.
(Del gr. πατριώτης, compatriota).
1. com. Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien.

Y pienso: sí, soy patriota. Siento amor hacia mi país, primero porque es mi país. Lo siento, no nací ni en Rusia, ni en Colombia, ni en Irak, ni en Nueva Zelanda. Estoy unido a él. Mi infancia la pasé en él. Vivo en él, y las personas a las que más quiero también viven en él. Mi futuro se proyecta aquí. Mis antepasados vivieron aquí. Y me gustaría mejorarlo, hacer de él un sitio mejor. Me gusta y me gusta que sea el mío. No lo puedo entender de otra manera. No puedo entender que vivamos en un país donde una gran parte de la población piensa que ser patriota es una opción. No, sinceramente creo que debe ser algo innato al ciudadano. No serlo es idiota. Y así es. Este es un país compuesto de dos clases de ciudadanos: los patriotas y los idiotas.

RM

21 septiembre 2006

Atrapado

Ojalá pudiese decir que he estado de vacaciones. ¡Todo lo contrario!

Aunque, bueno, la verdad es que de repente, insospechadamente he tenido dos días libres. Me he visto atrapado en mi pueblo, entre dos días de rodaje, sin nada que hacer, y sin que mereciese la pena volver a Madrid para nada.

Y al fin encontré el momento de escribir unas líneas en mi querido y abandonado blog.

¿Sobre qué escribir? Tal vez haga una lista:

1. En este tiempo he encontrado unos maravillos "Fragmentos de corazones rotos".
2. Adoro cada vez más España, y cada vez más aborrezco a los españoles.
3. ¿Tan difícil es poner un iPod en un coche?
4. Pitcairn: el descubrimiento.
5. Tontos I, II y III.
6. Cumplo 30 dentro de poco.
7. Tontos IV, V y VI.

Voy a meditarlo.

RM

23 julio 2006

La rana verde

Hoy he visto Madagascar (Darnell y McGrath, 2005) y, francamente, después de haber visto Cars (Lasseter y Ranft, 2006) hace un par de semanas, he de decir que Dreamworks le está poniendo las cosas serias a Pixar.

Eso sí, hay algo en Madagascar que no me ha gustado, como en muchas otras películas de animación: el doblaje. ¿Por qué insisten en poner a famosos (o famosetes) para doblar algunos personajes? Es lógico que lo hagan en las versiones originales; de hecho incluso a veces modelan a los personajes con algunos rasgos de su personaje "doblante". ¿Pero por qué en España el doblaje tiene que correr a cargo de un famoso (o famosete)? ¿Alguién va a ir a ver la película porque la dinosauria la dobla Maribel Verdú? (véase Dinosario (Leighton y Zondag, 2000)). En la mayoría de los casos se cometen graves errores, porque ser famoso (o famosete) no significa tener cualidades como doblador. Ya, ya... ya sé que muchos son actores de profesión, pero... ¿es que acaso los actores españoles saben hablar? La única manera de entender a Paz Vega es con subtítulos y a Jorge Sanz ni siquiera con eso. Hace poco me enteré de que era español. La Verdú de Dinosaurio debería ser enviada al espacio exterior. Y el Paco León de Madagascar podría servir de combustible.

En fin, dicho eso, quería subrayar algo más acerca del mundo audiovisual infantil. Ha salido a la venta la primera temporada de los Fraggle Rock (Henson y otros, 1983). Cuando se revisan cosas de nuestra infancia se corre el riesgo de que éstas parezcan caducas y aburridas, pasadas de moda (hace poco vi un capítulo del Un, dos, tres (Ibáñez Serrador, 1972) y casi sufro una apoplegía). Sin embargo, los Fraggle siguen frescos y divertidos como el primer día. Y me he sorprendido al verlos, no sólo por lo bien hechos que están, sino por lo interesantes y profundos que podían llegar a ser.

Pongo un ejemplo. Esta canción aparece en el capítulo "Treinta minutos de jornada laboral" de la mencionada primera temporada, y la canta Bongo (el protagonista) a su amigo Dudo, que como muy bien su nombre indica, duda sobre qué trabajo ejercer en su vida:
No sabrás cómo es hasta probar,
no sabrás reír hasta llorar,
no podrás estar de vuelta si no vas,
mejor se aprecia todo al faltar.

Yo siempre viví para soñar,
yo pensé: "que fácil ser feliz",
pero cómo iba a imaginar
que siempre hay un precio que pagar.

Pues bien, visto el proceso de idiotización al que están siendo sometidos nuestros niños hoy día con programas absurdos y superficiales, hago un llamamiento para recuperar programas realmente educativos, pero divertidos y entrañables a la vez. Hay que reconocer que la labor de Jim Henson a lo largo de su vida va mucho más allá de un lucrativo y jugoso negocio cuyo vértice descansa sobre una rana verde. Henson consiguió crear y alimentar una magia que hoy día perdura: desde Gustavo hasta los Fraggle, desde El Cristal Oscuro (Henson y otros, 1982) hasta Dentro del laberinto (Henson, 1986).

En fin, ¡hurra por Henson y su legado! ¡Qué suerte que él se encargó de hacer mágica mi infancia!


Y que metan a los Teletubbies (Finch y Hiller, 1997) con Maribel Verdú en la nave espacial.

RM.

19 julio 2006

Carne de botón

¿Te gusta conducir? Pues sí. Me gusta conducir y me gustan los coches, aunque mi coche no me agrada precisamente. Es el diseño, que es muy rancio. Pero por dentro es comodísimo, que es lo que yo busco en un coche: confort. Soy carne de botón, y este tiene botones por todas partes, y decenas de funciones automáticas. ¡Adoro las funciones automáticas! Tengo la sensación de que miles de enanitos trabajan para mi, y eso hace que me sienta alguien importante. Sensor de lluvia, sensor de luz, navegador, velocidad crucero, freno y acelerador en el volante... y sobre todo, es automático. Desde que los probé hace años no quiero conducir coches que no sean automáticos. Son comodísimos y sobre todo para una ciudad tan... tan... tan atascada como Madrid.

Cuando a veces comento que mi coche es automático, casi siempre hay alguien que salta con aquello: "Uf, automático, a mi no me gustan, a mi gusta conducir y sentir cómo cambio las marchas yo mismo". ¡Qué estupidez tan grande! ¿Para qué conducir tú si lo puede hacer la máquina? Es cómo decir que prefieres lavar la ropa a mano para sentir
como la frotas. ¡Qué estupidez!

RM.

PD: A las dalias les sienta tan bien el calor. Están preciosas.