23 julio 2006

La rana verde

Hoy he visto Madagascar (Darnell y McGrath, 2005) y, francamente, después de haber visto Cars (Lasseter y Ranft, 2006) hace un par de semanas, he de decir que Dreamworks le está poniendo las cosas serias a Pixar.

Eso sí, hay algo en Madagascar que no me ha gustado, como en muchas otras películas de animación: el doblaje. ¿Por qué insisten en poner a famosos (o famosetes) para doblar algunos personajes? Es lógico que lo hagan en las versiones originales; de hecho incluso a veces modelan a los personajes con algunos rasgos de su personaje "doblante". ¿Pero por qué en España el doblaje tiene que correr a cargo de un famoso (o famosete)? ¿Alguién va a ir a ver la película porque la dinosauria la dobla Maribel Verdú? (véase Dinosario (Leighton y Zondag, 2000)). En la mayoría de los casos se cometen graves errores, porque ser famoso (o famosete) no significa tener cualidades como doblador. Ya, ya... ya sé que muchos son actores de profesión, pero... ¿es que acaso los actores españoles saben hablar? La única manera de entender a Paz Vega es con subtítulos y a Jorge Sanz ni siquiera con eso. Hace poco me enteré de que era español. La Verdú de Dinosaurio debería ser enviada al espacio exterior. Y el Paco León de Madagascar podría servir de combustible.

En fin, dicho eso, quería subrayar algo más acerca del mundo audiovisual infantil. Ha salido a la venta la primera temporada de los Fraggle Rock (Henson y otros, 1983). Cuando se revisan cosas de nuestra infancia se corre el riesgo de que éstas parezcan caducas y aburridas, pasadas de moda (hace poco vi un capítulo del Un, dos, tres (Ibáñez Serrador, 1972) y casi sufro una apoplegía). Sin embargo, los Fraggle siguen frescos y divertidos como el primer día. Y me he sorprendido al verlos, no sólo por lo bien hechos que están, sino por lo interesantes y profundos que podían llegar a ser.

Pongo un ejemplo. Esta canción aparece en el capítulo "Treinta minutos de jornada laboral" de la mencionada primera temporada, y la canta Bongo (el protagonista) a su amigo Dudo, que como muy bien su nombre indica, duda sobre qué trabajo ejercer en su vida:
No sabrás cómo es hasta probar,
no sabrás reír hasta llorar,
no podrás estar de vuelta si no vas,
mejor se aprecia todo al faltar.

Yo siempre viví para soñar,
yo pensé: "que fácil ser feliz",
pero cómo iba a imaginar
que siempre hay un precio que pagar.

Pues bien, visto el proceso de idiotización al que están siendo sometidos nuestros niños hoy día con programas absurdos y superficiales, hago un llamamiento para recuperar programas realmente educativos, pero divertidos y entrañables a la vez. Hay que reconocer que la labor de Jim Henson a lo largo de su vida va mucho más allá de un lucrativo y jugoso negocio cuyo vértice descansa sobre una rana verde. Henson consiguió crear y alimentar una magia que hoy día perdura: desde Gustavo hasta los Fraggle, desde El Cristal Oscuro (Henson y otros, 1982) hasta Dentro del laberinto (Henson, 1986).

En fin, ¡hurra por Henson y su legado! ¡Qué suerte que él se encargó de hacer mágica mi infancia!


Y que metan a los Teletubbies (Finch y Hiller, 1997) con Maribel Verdú en la nave espacial.

RM.

1 comentario:

jandro dijo...

La idea de doblar a las pelis con famosetes es para darle un poco de bombo al famosete y a la pelicula que dobla (y de paso las series en las que sale), es la version española del marketing estadounidense.

Referente a los fragels... yo tb me crie viendo a Dudo y amigos en fragelrock, el monte basura , etc... y no es que los nuevos programas didaticos hayan ido a peor, si no que te has equivocado de rango de edades.

Los teletubbies está pensado para niños MUY pequeños, su programa consiste en colorines corriendo y repetir palabras sin para. Creo que el equivalente de los fragels sería los Lunnis o algo asi XD